Seguidores

10 septiembre, 2012

Parte 4

Le dieron a la muchacha una túnica para que se tapara y le pusieron una especie de esposas, entregándosela al humano en un tiempo récord.
Él sonrió de una forma que Blair supo que no traía nada bueno.
A su vez, Janv gruñía por lo bajo mientras intentaba pensar en un plan aleatorio que no pusiera en peligro nada de lo que había conseguido hasta entonces; sabía que aquel henia era despreciable, se le había estudiado a fondo antes de dejarle entrar en la casta superior, y su historial no es que fuera muy bueno. Y todo dejando a un lado que había vendido a su familia y amigos.
Janv salió de la sala y caminó por el largo pasillo hasta que se topó con la luz del Sol. Fuerte y firme bajo un cielo sin ya casi nada de capa protectora. Sabía que si hubiesen llegado un poco más tarde, habría sido la ruina de ese planeta; pero aun así no podía evitar lamentarse de la suerte que corrían sus habitantes.
***
Un par de criaturas homínido-ave cogieron a Blair y la obligaron a meterse en el coche; seguidamente se sentaron en la parte delantera del vehículo y esperaron pacientemente a que el humano se metiera en el transporte.
-Llevarnos al centro, Egges.-Dijo refiriéndose a esas criaturas las cuales al parecer se denominaban de esa forma; Blair recordó que así eran llamados los habitantes del sector E.-Antes de ir a casa vamos a comprarte ropa, preciosidad.
El humano pellizcó la barbilla de la chica tras decir esto en idioma abilk, gesto al que ella respondió intentando morderle, sin conseguirlo.
"Incluso ha renegado de su propio idioma" pensó Blair mientras intentaba forzar las esposas, las cuales sabía de otras ocasiones que eran de un material casi indestructible.
***
-Guardián 230, su turno comienza en breves, vaya a su puesto inmediatamente.
La voz salió del altavoz resonando por todo el edificio. Janv sabía que si no aparecía sería severamente castigado, pero estaba demasiado distraído pensando en lo que aquel ser podía hacerle a aquella chica.
Él no entendía qué era lo que le ocurría con la henia hembra, pero tenia el implacable deseo de ayudarla.
"Cueste lo que cueste" pensó mientras cogía su chaqueta del suelo y se dirigía con paso firme hacia su posición.

1 comentario:

  1. Me ha gustado su historia, espero que la continuen. Solo que no pude leer el prologo por un problema en la pagina.

    ResponderEliminar